Saltar al contenido principal
Global Center for Human Rights

La ONU woke

Hace décadas que el lobby LGBT+ logró convertir su agenda ideológica en un estándar global.

¿Cómo lo hizo? No empezaron por los parlamentos nacionales. Comenzaron en los organismos internacionales.

En el derecho internacional vinculante no existe ningún “derecho” a la “identidad de género”. Los tratados obligatorios (hard law) prohíben la discriminación “por motivos de raza, sexo, religión u otra condición social”. Nada más.

Sin embargo, desde 2004, Suiza, Canadá y la ONG Human Rights Watch comenzaron a instalar en la ONU el término “orientación sexual e identidad de género”, luego resumido en su acrónimo en inglés: SOGI.

No se incorporó en tratados —que requieren el voto y la ratificación de los países—. Se infiltró en documentos interpretativos (soft law), que no necesitan ese consentimiento formal.

Con el respaldo de influyentes ONG, expertos, burocracias internacionales y enormes recursos financieros, hoy, más de 3.500 documentos, resoluciones y publicaciones incorporan esa perspectiva.

Cuestionarla se volvió políticamente incorrecto.

Y esa narrativa internacional terminó influyendo en leyes y políticas en todo el mundo: matrimonio entre personas del mismo sexo; cambio de sexo en documentos oficiales y luego, en hospitales; educación sexual obligatoria con enfoque de género; docentes trans; terapias de hormonización e intervenciones irreversibles en menores, incluso contra la voluntad de sus padres.

Un concepto que parecía inofensivo en las Naciones Unidas, terminó pervirtiendo legislaciones nacionales, cambiando la cultura y destruyendo miles y miles de vidas.

Campaña "Libres e Iguales" de Naciones Unidas por la igualdad de las personas LGBTI

Un giro histórico

Durante años, la estrategia fue clara: transversalizar el concepto SOGI en cada resolución, en cada comisión, en cada agenda temática de la ONU: Mujeres; Niños; Personas privadas de la libertad; Migrantes...

Si bien algunos países —especialmente en Medio Oriente y Asia— manifestaban su oposición, no lograban frenar la mayoría consolidada en Europa y América. Hasta diciembre de 2025.

En la 80ª Asamblea General ocurrió algo que parecía imposible.

Egipto presentó una enmienda para eliminar el término SOGI que aparecía en un párrafo de una resolución sobre la implementación de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.

Durante años, SOGI había sido considerado intocable. Desde 2010 se había intentado suprimir ese lenguaje en seis ocasiones. Siempre se fracasó.

Pero esta vez fue distinto: Por 81 votos contra 77, la enmienda fue aprobada. El término fue eliminado del texto final.

A los países que tradicionalmente se oponían se sumó un nuevo bloque de cinco países americanos que decidieron romper el consenso impuesto:

  • Estados Unidos
  • Argentina
  • Paraguay
  • El Salvador
  • Guatemala

Cinco votos que cambiaron el resultado.

Cinco aliados que marcaron un punto de inflexión. Por primera vez en años, la hegemonía comenzó a resquebrajarse.

La expansión ideológica no fue casual. Tampoco lo será su retroceso.

Cada término tiene consecuencias. Cada resolución importa. Cada voto cuenta.

Y fue la primera vez que el equipo permanente de GCHR para Naciones Unidas participó de una Asamblea General.

Por eso decidimos estar donde se escriben las normas que luego moldean las leyes de cada país.

Si quieres conocer en profundidad qué significa “SOGI”, visita el Glosario de GCHR. Y si quieres ayudarnos a seguir removiendo la ideología de género de los organismos internacionales para proteger a tu familia y tu país, este es el momento de actuar.

Únete a la causa

¿Te inspira esta historia?

Tu aporte nos permite seguir defendiendo la vida, la familia y la libertad en los organismos donde se decide el futuro del mundo.

APOYA A GCHR